En un trabajo titulado  : Por el arte-vida del pueblo: Debates en torno al folclore en Chile. 1973-1990, escrito  por Karen Donoso Fritz,  Universidad de Santiago de Chile, Chile; y que es posible leer en el portal de la Scientific Electronic Library on Line (Scielo), encontramos un importante aspecto sobre la apreciación del folclor en nuestro país, y hemos seleccionado los siguientes párrafos, por considerar que se aproximan a lo que es el FESTIVAL REGIONAL DEL FOLCLOR CAMPESINO DE OSORNO:

 

"Esta forma de trabajar con el mundo popular desde la academia fue utilizada también por Fidel Sepúlveda Llanos (1936-2006), quien se acercó al estudio de la cultura popular a partir de la literatura, sobre la base de la convivencia con los poetas populares. Sepúlveda, sin embargo, desarrolló su trabajo de investigación y difusión dentro del Instituto de Estética de la Universidad Católica aplicando sus conocimientos también en la docencia y fue uno de los gestores de la Escuela Nacional del Folclore en Concepción y de las ulteriores Escuelas de Temporada de Cultura Tradicional en la Universidad Católica de Santiago, las que se constituyeron en el único espacio de enseñanza de métodos de investigación y proyección del folclore durante los años ochenta.

 Sepúlveda propuso romper con la interpretación esencialista del folclore  y proporcionó los fundamentos para comprender el folclore como el "arte-vida" que existe en el pueblo y permanece vivo debido a la permanente interacción entre los bienes culturales "antiguos" y los "nuevos". La tradición, para Sepúlveda, nunca es sólo pasado, la tradición vive cuando se nutre de lo nuevo y eso nuevo puede reinterpretar o revitalizar la forma de las tradiciones, al momento que se produce el encuentro de "los signos del presente con los del pasado y desde ahí proyectar al futuro"36. A partir de este diálogo es que este investigador plantea que la tradición se vive en un tiempo vital más lento, lo que denominó la "transhistoria", el tiempo de las cosmovisiones culturales y sus ejes, que trasciende la intrahistoria (el tiempo personal de cada individuo) y la interhistoria (el tiempo de la sociedad), explicando la razón de por qué las tradiciones permanecen en el tiempo por varias generaciones.

La propuesta de Fidel Sepúlveda apuntaba al folclore como "experiencia humana" y no como "hechos folclóricos", pues no existían esos hechos sin las personas que los ejecutan o que les dan sentido. Por lo tanto, se debía hablar de comportamientos, pues los hechos o materiales no son permanentes, se van recreando, reproduciendo en cada generación. Así pues, lo que permanece es el sentido que éstos adquieren. Pero también estos comportamientos se viven en tanto una comunidad lo experimenta, se lo apropia y le otorga sentido. Sepúlveda planteó que el arte folclórico era un arte comunitario, por lo tanto abierto, porque su autor era colectivo y una obra se recrea cada vez que es interpretada; pero también planteó que era abierto porque eran obras que permanentemente se estaban haciendo: "la obra folclórica ocurre por una creación sucesiva. Su condición óntica es el ser proyecto-trayecto, ser siendo lanzado adelante permanentemente, análoga al proyecto-trayecto que es el hombre como especie, en diversas comunidades, lugares y tiempos"37.

Sepúlveda asumió que la elite chilena se autopercibió como una elite blanca y despreció la herencia indígena dentro del pueblo. No obstante, este investigador consideró que la cultura popular no sería reprimida, sino que poseería una riqueza creativa que permanecía oculta pero que seguía reproduciéndose. En sus palabras, la cultura tradicional popular "no es subalterna, sino principal, no es periférica, sino central, no está caduca sino que es modo permanente de encuentro del hombre con su sentido, al concordar la lectura de los signos del presente con los del pasado y desde ahí proyectar su futuro"38, intentando colocarla en un sitial importante para su estudio y comprensión, a partir de su propia capacidad para construir historia."

36Sepúlveda 1985: 45.

37Sepúlveda 1983: 16.

38Sepúlveda, 1985: 45.